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...¿PROTECCIONISMO EN AVANZADA?

4. La Reunión de Seattle

La reunión de Seattle ha sido la tercera Conferencia Ministerial de la OMC y se esperaba que diera lugar a una nueva ronda de negociaciones comerciales, a la cual ya se llamaba la Ronda de Milenio. Los acuerdos de Seattle, o “La declaración de Seattle”, ha estado siendo preparada desde 1998, y contiene la agenda y los temas a tratar en la nueva Ronda del Milenio.

Esta agenda de la Ronda del Milenio debería establecer el marco para el desarrollo del comercio mundial en las próximas décadas. La agenda incluiría también los temas que ya habían sido acordados en la Ronda de Uruguay para ser abordados posteriormente (la llamada agenda “built-in”). Asimismo contendría otros temas de interés para los países miembros.

La agenda “built-in”, incursionaba principalmente las siguientes áreas: i) Licitaciones públicas; ii) Liberalización adicional en el sector agricultura; iii) Liberalización adicional en el sector servicios; iv) Revisión de los acuerdos sobre propiedad intelectual; y v) Revisión de los acuerdos sobre textiles y vestuario en 2001. Estos son, por lo tanto, los temas que seguramente serán incluidos en una nueva ronda de negociaciones.

Existe un consenso entre los países participantes en que la nueva ronda de negociaciones dure un período de tres años, (en contraste con la Ronda de Uruguay que se prolongó por 7 años), lo cual limitará los temas adicionales a incluir en la agenda de negociaciones. De cualquier modo, los problemas de comercio y medio ambiente ya están reconocidos por la OMC como parte de la agenda de negociaciones, pero las cuestiones relacionadas con los problemas de comercio y trabajo aún no forman parte de la agenda registrada. La mayoría de los países en desarrollo, entre ellos El Salvador, piensa que este último tema debe ser tratado en el seno de la Organización Mundial del Trabajo, y no en la OMC. Una área que será seguramente parte de la agenda es la propia reforma de la institucionalidad de la OMC para hacerla más transparente.

5. Países en Desarrollo

¿Qué significa todo esto para los países en desarrollo? Primero hay que mencionar que los países en desarrollo son grandes beneficiarios del libre comercio tanto en bienes como en servicios. El libre comercio promueve la asignación eficiente de recursos, los cuales por definición son más escasos en estos países. Segundo, es reconocido por la OMC y por los países más desarrollados, que los países en desarrollo deberán tener un tratamiento diferenciado, tal como fue reconocido en la Ronda de Uruguay.

El Cuadro No. 2 muestra cómo, según los acuerdos de la Ronda de Uruguay, se deben reducir los aranceles a los productos agrícolas, los subsidios domésticos al sector agrícola y los subsidios a las exportaciones agrícolas. Se debe notar que los recortes son menores para los países en desarrollo. El período para poner en práctica estos recortes es de 6 años para los países desarrollados (1995-2000) y de 10 años para los países en desarrollo (1995-2004). Además los acuerdos establecen que los países menos desarrollados (aquéllos cuyo ingreso per cápita es menor a US$ 1,000) no estarán sujetos a dichos recortes. (El Salvador esta en la categoría de país en desarrollo ya que el ingreso per cápita es superior a US$ 1,000).

Cuadro No. 2 Metas Acordadas para Reducción de Subsidios y Protección a los Productos Agrícolas (Ronda de Uruguay)

  Países Desarrollados Países en Desarrollo
Aranceles -36% -24%
Apoyo Doméstico -20% -13%
Exportaciones    
 -Valor subsidios -36% -24%
 -Cantidad subsidiada -21% -14%

Fuente: OMC

Por otra parte, los acuerdos establecen claramente que los países en desarrollo deben recibir un tratamiento “especial y diferenciado”, como son, el acceso preferencial a ciertos mercados, las excepciones, o períodos mas largos; además se incluye el principio de que los países en desarrollo no están sujetos a la reciprocidad. Del mismo modo, la OMC ha establecido un programa de asistencia técnica y capacitación tanto para los países en desarrollo como para los países menos desarrollados.

Los países en desarrollo, en general, no están satisfechos con los resultados de la Ronda de Uruguay. Según la OMC, algunas de los cuestionamientos que se plantean son los siguientes:

a)       Propiedad intelectual: Todos los países en desarrollo deberían tener una nueva legislación en la materia y los medios para aplicarla el 1 de enero de 2,000 (para los países menos desarrollados el período se prolonga hasta el 1 de enero de 2,006). La mayoría de los países argumentan que este período es demasiado corto.

b)       Inversiones extranjeras: Esto se relaciona, entre otros, con aspectos de participación nacional mínima en los proyectos. Los países en desarrollo tendrían que eliminar estas restricciones el 1 de enero de 2002. Nuevamente muchos países sostienen que este plazo es insuficiente.

c)       Medidas sanitarias y fitosanitarias y barreras técnicas al comercio: En este campo los países en desarrollo argumentan que ellos no han participado en la definición de los estándares internacionales, y que no tienen la capacidad técnica ni económica para cumplir con los estándares establecidos.

d)       Acceso a mercados: Los países en desarrollo razonan que en el área de productos agrícolas y textiles, no se ha cumplido con la esencia de los acuerdos, por tanto están pidiendo que se bajen o se eliminen las barreras a sus exportaciones.

e)       Tratamiento Especial y Diferenciado: Aquí los países en desarrollo quieran compromisos claros y concretos.

Además de estos aspectos, la mayoría de los países en desarrollo no están conformes con la inclusión en la agenda de negociaciones de aspectos referentes al medio ambiente y trabajo, pues argumentan que esto sería utilizado por los países más desarrollados para imponer barreras a la entrada de sus productos. 

6. Resultados de la reunión de Seattle

La reunión, que se inició en medio de masivas demostraciones de protesta por varias organizaciones tales como los Sindicatos de los Estados Unidos (AFL-CIO), el grupo Antiglobalización, Acción Global del Pueblo (PGA por sus siglas en inglés), grupos ambientalistas, activistas de derechos humanos, defensa del consumidor, etc. A pesar de ello, los trabajos se iniciaron con la formación de 5 mesas de trabajo: Agricultura, Reglas y Ejecución, Acceso a Mercados, Agenda de Singapur y otros puntos, y Asuntos Sistémicos. En estas mesas de trabajo se revisaron los textos borradores para la “declaración de Seattle” a ser acordada por los ministros. A pesar del intenso trabajo, los países no se pusieron de acuerdo en la agenda que definiría una nueva ronda de negociaciones. De forma resumida, los desacuerdos principales fueron los siguientes:

1. Agricultura: Un grupo de países defendió la posición de que los productos agrícolas deberían tener un tratamiento similar y estar sujetos a las mismas reglas de los productos industriales y la eliminación total de los subsidios a la exportación. Otro grupo de países argumentó que el sector agrícolas era diferente al sector industrial, y por lo tanto los productos agrícolas no deberían ser equiparados a ellos, teniendo en cuenta el rol diverso de la agricultura en los diferentes países (aspectos sociales, desarrollo local, etc.) o la llamada multifuncionalidad de la agricultura.

2. Reglas y Ejecución: En esta mesa se trataron los temas relativos a la participación de los países en desarrollo en la OMC y lo referente a las reglas anti-dumping, a los subsidios y a los productos textiles. En relación con las preocupación de los países en desarrollo sobre la ejecución de los acuerdos ya firmados sobre propiedad intelectual, inversión y acceso a mercados, Los Estados Unidos y la Unión Europea indicaron que podrían ser más flexibles en estos aspectos. Se acordó también fortalecer los programas de asistencia técnica para los países en desarrollo. Por otro lado, la Unión Europea apeló a los otros países desarrollados para que la apoyaran en la concesión del libre acceso a las exportaciones de los países menos desarrollados. La controversia mayor se dio en relación a las reglas anti-dumping, subsidios y textiles. A este respecto, Japón argumentó que el uso abusivo de medidas anti-dumping (se calcula que Estados Unidos tiene actualmente 300 impuestos anti-dumping) debería ser considerado como proteccionismo encubierto.

3. Acceso a Mercados: En esta mesa de trabajo se discutió la cobertura que deberían tener las negociaciones sobre la liberalización de los productos agrícolas (acaso todos o sólo algunos), el objetivo de las negociaciones (el tema de la reducción de los aranceles), las barreras no arancelarias, y la metodología a seguir en las negociaciones.

4. La Agenda de Singapur y Otros Puntos: Los temas de esta mesa de trabajo fueron los aspectos de política de inversiones y competencia. No se llegó a un acuerdo sobre si estos temas deben o nó integrarse en la nueva ronda de negociaciones. Se debe indicar que tampoco se llegó a un acuerdo con respecto a las licitaciones públicas.

5. Asuntos Sistémicos: Esta mesa discutió la temática relacionada con la reforma de la OMC. Se presentaron varias propuestas sobre el tema. Uno de los aspectos más controversiales fue el papel que deberían jugar las Organismos No Gubernamentales en la OMC.

La variedad y complejidad de los temas a tratar, y la falta de consenso en muchos temas, llevaron a que los trabajos de la Conferencia Ministerial fuesen suspendidos sin que los miembros acordasen una declaración conjunta. Al finalizar la reunión, la Presidenta de la Conferencia, Charlene Barshefsky, Representante de Estados Unidos para el Comercio dijo: -“Descubrimos, a medida que pasaba el tiempo, que las divergencias de opinión aún pendientes no se podrían superar rápidamente… lo mejor sería dar un tiempo de espera para hacer consultas con los diferentes miembros y descubrir formas creativas para completar el trabajo”. Consecuentemente, el Director General de la OMC recibió el mandato de buscar consensos en las áreas en que existan diferencias, desarrollar un proceso de consultas que sea tanto eficiente como inclusivo, y preparar el camino para una conclusión exitosa de la Conferencia.

7. ¿Proteccionismo en Avanzada?

El fracaso de Seattle se debe en parte a un avance de las fuerzas proteccionistas. Las principales cuestiones de fondo salen a flote son: ¡Estará la Unión Europea dispuesta a eliminar su complejo sistema de subsidios a la agricultura cuando los los agricultores son una fuerza política importante en varios de sus países miembros?, ¿Estará Japón dispuesto a abrir su economía, incluyendo los sectores forestal y pesquero? ¿Estarán las autoridades de Estados Unidos dispuestas a resistir la presión proteccionista de sus sindicatos y otros grupos de intereses particulares? ¿Estarán los países en desarrollo dispuestos a cambiar sus políticas mercantilistas (presionar para la apertura de mercados externos y al mismo tiempo cerrar sus mercados) y apoyar una mayor liberalización del comercio mundial? La forma cómo se resolverán estas cuestiones determinará el futuro del comercio mundial.

Si las fuerzas proteccionistas no son combatidas de frente, se podrá dar un retroceso significativo en el bienestar mundial producido por el comercio en los últimos cincuenta años. Esto tendría un costo muy elevado para el desarrollo del mundo, pero en particular para los países en desarrollo, los cuales serían, sin margen de duda los más afectados. Nos queda ser optimistas y confiar en que los líderes mundiales actúen con responsabilidad, con interés en el desarrollo mundial. La viabilidad de una nueva ronda de negociaciones comerciales dependerá de los resultados de las próximas elecciones en Estados Unidos, país que tiene el liderazgo en todas las negociaciones comerciales. Esperemos que las autoridades electas sean visionarias y apoyen determinadamente el fomento del comercio mundial.

8. Implicaciones para El Salvador

¿Qué implicaciones tiene todo esto para El Salvador? En los últimos diez años El Salvador ha promovido una política de apertura comercial y de fortalecimiento institucional en las áreas antes mencionadas. El Salvador ingresó a la OMC el 7 de mayo de 1995, por lo tanto se comprometió con los acuerdos de la Ronda de Uruguay. Durante las negociaciones para su incorporación en la OMC, El Salvador también se comprometió a que su arancel máximo sería de 40%.

El Salvador debe, por consiguiente, cumplir con los compromisos asumidos y tener una presencia real y consistente en la OMC. La fortaleza de su presencia estará en relación directa con la claridad y consistencia de cómo ejecuta internamente su política comercial, y de los avances que se haga en áreas como las licitaciones públicas y la protección de la propiedad intelectual. El Salvador deberá pronunciarse a favor de un acceso irrestricto a los mercados y por la eliminación de los subsidios a las exportaciones. Además, se debe defender la posición de que las ganancias realizadas con el sistema de reglas del comercio mundial desarrolladas en los últimos cincuenta años bajo el GATT y la OMC, y los beneficios que se podrían derivar de una mayor liberalización, no deben ser comprometidos para atender las demandas de grupos con intereses particulares, algunos de los cuales, bajo diferentes disfraces pretenden volver al proteccionismo del pasado.

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